miércoles, 9 de enero de 2008

la rana y el charco

Había una vez un renacuajo que era estupendo nadador, rápido e intrépido, no temía recorrer todos los rincones del enorme estanque en el que habitaba junto a sus pares renacuajos. A medida que fué creciendo se transformó en una rana de estupendas cualidades saltarinas. Sin dudas , una de las mejores en su especie al momento de saltar. El estanque donde se encontraba, tambien fue modificandose a medida que la rana crecía, pero a la inversa, achicandose mas y mas cada vez, pero eso no le importaba, todavía podía saltar y saltar.
Ya entrada en años, la rana tenía serias dificultades para explotar su mayor lujo, los saltos. La edad hizo lo suyo en sus capacidades saltarinas, pero la estrechez y la sequía del estanque, fueron un parámetro condicionante de los días venideros de la rana hasta que de repente ya se encontró en muchas ocaciones, sin agua y con las patas en el lodo.
Era momento de tomar la gran decisión... quedarse y resignarse a nunca mas saltar... o dar EL GRAN SALTO y abandonar el estanque.. con toda la incertidumbre que eso significaba. El gran salto representa, dejar la comodidad (o incomodidad aceptable) de nuestros días, para arriesgarse sin saber a ciencia cierta donde caeremos... pero en busca de un futuro ( o presente ) mejor.
En esa disyuntiva me encuentro otra vez hoy....CARAY!!
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